Senderismo y sus beneficios para el bienestar emocional

En 2018, el doctor Qing Li, mayor experto mundial en Medicina Forestal e inmunólogo en la Escuela Médica Nipona, publicaba su libro El poder del bosque. En él explora el poder que tiene sobre nuestro sistema inmune y salud mental el shinrin-yoku, un término japonés que vendría a traducirse aproximadamente como “bañarse en el bosque”.

El ser humano ha vivido en la naturaleza durante la mayoría de su existencia en la Tierra, rodeado de verde. Sin embargo, en 2050 se calcula que el 75 % de la población vivirá en ciudades, afectando a nuestro acceso habitual a la naturaleza.

El poder emocional del entorno natural

El reputado Dr. Qing Li nos explica en su libro cómo los estudios realizados sobre el efecto de los colores sobre las emociones han demostrado que los que más nos descansan son los azules y verdes de la naturaleza. Hacen que suframos menos ansiedad y estrés, mientras que los grises del paisaje urbano nos ponen de mal humor y más agresivos. Algo totalmente comprensible, está claro que la naturaleza despierta en nosotros un instinto primitivo de bienestar emocional.

El hecho de que nuestra salud mental se vea mejorada al estar en contacto con la naturaleza y sumergirnos en el bosque ha sido estudiado en diversas investigaciones. El aire del bosque, además de tener una mayor concentración de oxígeno, también está cargado de fitoncidas. Te preguntarás “¿qué son las fitoncidas?”. Pues bien, las fitoncidas son los aceites naturales de las plantas, que componen el sistema de defensa del árbol.

Los árboles se defienden de bacterias, insectos y hongos gracias a las fitoncidas, y no sólo eso, pues estos aceites también forman parte de la red de comunicación entre los árboles. Sí, lo creas o no, los árboles hablan entre sí.

Los verdes y azules de la naturaleza nos descansan, mientras que los grises urbanos nos ponen de peor humor y aumentan la agresividad.

En España, la investigación, realizada por un equipo de científicos de la Universidad de Barcelona, analizó los efectos de visitar bosques urbanos en la salud mental de los habitantes de la ciudad. Los resultados fueron sorprendentes: se encontró que pasar tiempo en estos espacios verdes reducía significativamente los niveles de estrés, ansiedad y depresión en los participantes.

No es de extrañar, las actividades al aire libre ayudan a liberar endorfinas, las conocidas «hormonas de la felicidad», que nos ayudan a sentir bien y reducen la ansiedad y la depresión, la epidemia de nuestro siglo.

Más allá del estrés: concentración, creatividad y asombro

Estos no son los únicos beneficios, pues pasar tiempo en la naturaleza, rodeados de la belleza del mundo natural, también mejora la concentración, la creatividad y la memoria.

Cuando estamos en un bosque nos invade una sensación de sobrecogimiento y asombro. Estamos ante algo más vasto que nosotros, que nos inspira y nos hace sentir inmensamente arrobados. El éxtasis que experimentamos tiene un poder realmente positivo en nuestro bienestar emocional.

La naturaleza nos recuerda que somos parte de algo más grande, lo que puede ser profundamente sanador.

Estudios en Chile y Noruega confirman sus efectos

En Chile, otro estudio liderado por el doctor Álvaro Langer, académico de la Universidad San Sebastián de Valdivia, reveló resultados similares al mencionado previamente. Los investigadores a cargo del estudio evaluaron el estado de bienestar psicológico, la capacidad de atención plena, la ansiedad, el estrés y el aprendizaje autorregulado de los participantes, además de la presión arterial. Y lo que encontraron fue que incluso una sesión breve —caminata de media hora más quince minutos de contemplación del entorno — efectivamente les redujo la ansiedad.

Las terapias asistidas por la naturaleza (NAT) son efectivas y adecuadas como recurso para la salud pública (Annerstedt y Währborg, 2011). Ya en 1984, un estudio pionero encontró que los pacientes en habitaciones con vistas a un jardín se recuperaban más rápido de la cirugía (Ulrich, 1984).

También la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología ha demostrado que un paseo por el bosque ayuda a combatir la ansiedad y la depresión. Publicado en la revista científica Journal of Clinical Medicine, estos investigadores querían comprobar cómo algo tan sencillo como un paseo por el bosque podía ayudar con la ansiedad y la depresión. Recopilaron todos los estudios realizados sobre este mismo tema en los últimos diez años.

Una caminata de apenas 45 minutos es suficiente para reducir la ansiedad.

Ya nos lo dice un sabio proverbio chino:

«El que ama y entiende un jardín encontrará la alegría en su interior.»

Conclusión: la naturaleza como medicina emocional

El senderismo y el contacto con la naturaleza no son solo actividades recreativas; son herramientas poderosas para mejorar nuestro bienestar emocional. A través de la investigación, hemos visto cómo el shinrin-yoku y la exposición a entornos naturales pueden reducir significativamente el estrés, la ansiedad y la depresión. La conexión con la naturaleza despierta en nosotros un sentido de asombro y tranquilidad, que se traduce en beneficios tangibles para nuestra salud mental.

El naturalista escocés John Muir ya lo sabía:

«En todo paseo en la naturaleza, uno recibe mucho más de lo que busca.»

Así que, la próxima vez que sientas la necesidad de un respiro emocional, recuerda que la naturaleza está ahí, lista para ofrecerte su poder sanador.

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Autora del texto: Belén Méndez Hernández

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